Es un proceso continuo que reconoce, valora y responde de manera adecuada a la diversidad de características, intereses y necesidades de todos los estudiantes. Su objetivo es promover el desarrollo, aprendizaje y participación de cada individuo en un entorno educativo común, sin discriminación ni exclusión, garantizando los apoyos y ajustes necesarios para su proceso educativo.
La educación inclusiva se fundamenta en principios de equidad, justicia social y respeto por la diversidad, buscando eliminar barreras en las políticas, prácticas y culturas educativas.
“La inclusión no es un favor, es un derecho”.
En pocas palabras, es una escuela que abraza a todos, que se adapta en lugar de exigir que el estudiante se adapte. Es una educación que enseña no solo contenidos, sino también valores humanos fundamentales: respeto, solidaridad, justicia y cooperación.
Porque cuando un aula se abre a la diferencia , se convierte en un verdadero espacio de aprendizaje para la vida.

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